La Plaza Próspero Molina fue testigo de un momento histórico para el folklore puntano durante el Festival Nacional de Folklore de Cosquín 2026. Thiago y Tobías, dos jóvenes talentos de San Luis, fueron invitados por Soledad Pastorutti para compartir el escenario mayor en una noche cargada de emoción.
Humildad y talento: El sueño cumplido de los hermanos LuceroAdemás de mostrar su talento para esta nota, los chicos animaron a que todos los adolescentes y niños de San Luis se animen a ir por sus sueños.
Lo que comenzó como un sueño lejano se transformó en realidad gracias a la dedicación de los hermanos, quienes han sabido combinar la pasión y el talento heredados de su familia y la formación técnica de la Escuela de Música de la Universidad de La Punta (ULP). Aunque la música estuvo presente desde que tenían seis años, el crecimiento artístico de ambos dio un salto cualitativo con su aprendizaje y esfuerzo: Thiago, de 14 años, forma parte del Ensamble Junior desde los 11, donde perfeccionó su técnica en guitarra y canto, logrando convertirse en una de las voces principales del grupo. Por su parte, Tobías, de 16 años, inició su camino con timidez acompañando a su padre, pero consolidó su perfil artístico estudiando guitarra criolla, eléctrica y canto en la misma institución. Juntos, actuaron en el escenario Hugo del Carril, en el Cine teatro San Luis y en bares céntricos.
“Hice muy buenas amistades en el ensamble Junior, conocí nuevos géneros musicales, me gusta el rock, aunque priorizo el folclore", contó Thiago, quién comparte protagonismo con su amiga Celina, también artista emergente de la Escuela de Música.
El camino hacia los grandes escenarios nacionales no fue casualidad. Su papá, Sebastián Lucero, recordó que todo inició en peñas y parroquias, hasta que el talento de los chicos los llevó a recorrer festivales en distintos puntos del país. Sin embargo, la llegada a Cosquín tuvo un tinte especial. El contacto con el equipo de "La Sole" se dio a través de las redes sociales y, aunque originalmente la invitación era para un espacio de streaming, el destino los terminó subiendo al escenario mayor junto a la cantante de Arequito y su hermana Natalia, recreando una imagen casi especular de cuando las Pastorutti debutaron a edades similares.
“Tobías desde chiquito nos escuchaba cantar, le comenté a mi esposa que empezaba a afinar, le gustaba y quería cantar. Empecé a llevarlos al bar de un primo al que siempre íbamos a tocar, en principio los dos solitos”, recordó el papá. El primer festival en el que participaron fue el del Trapiche, en ese momento armaron una pequeña banda con otros músicos, "hasta ese momento a Thiago no le llamaba la atención el canto". Cuando cumplió 11 años fue su mamá quien decidió mandarlo a la Escuela de Música, donde el profe Juan Castro acompañó su proceso.
Luego de conformar el trío, con la incorporación de Thiago, recorrieron festivales provinciales y nacionales, tocaron en la Chaya riojana y en Buenos Aires, entre otros.
La última noche del festival, marcada por una intensa lluvia, puso a prueba los nervios de los jóvenes puntanos. En camarines, el temor a una cancelación se disipó con la calidez de Soledad y Natalia, quienes los hicieron sentir como en casa. Thiago confesó que, si bien el miedo inicial era inevitable, la emoción tomó el mando al pisar las tablas. Tobías, profundamente conmovido, recordó que al finalizar la presentación no pudo contener las lágrimas al saber que sus abuelos y su familia los apoyaban desde afuera del predio, coronando una noche inolvidable para su carrera.
"Fue un honor para nosotros poder representar a San Luis en Cosquín, en nuestra corta edad poder pisar uno de los escenarios más grandes de Argentina, estamos orgullosos fue una noche increíble. Yo tuve un poco de nervios, Thiago se lució, al final de la presentación me quebré porque estaba toda mi familia y mis abuelos afuera”, expresó Tobías.
“Cuando estás por entrar sentís ese miedito ¡es Cosquín y encima cantar con 'La Sole'! Pero después cuando subís y cantas, la emoción gana y se te va el miedo. Fue hermoso”, añadió Thiago.
Una de las anécdotas que recordó Sebastián fue cuando hace dos años atrás fueron a Carlos Paz y estaba el Pre Cosquín, "no conocían, miraban y se agarraban de la reja del predio, su mamá les dijo: 'Ustedes van a venir y tocar acá, pónganse de espaldas que les voy a sacar una foto'. Como padres nos sentimos muy orgullosos".
El éxito en Cosquín es solo el comienzo de una agenda cargada para este dúo que hoy es orgullo de San Luis. Tras su paso por la Plaza Próspero Molina, los hermanos Lucero llevaron su música a la Fiesta Nacional del Tren a Vapor en Chubut, además tienen presentaciones programadas en Córdoba y diversas localidades del interior puntano como La Vertiente, Alto Pencoso y El Morro.
Con la humildad que los caracteriza, los jóvenes dejaron un mensaje a otros chicos de su edad: “A los chicos que se sienten mal, se sienten solos, que hagan música, que canten, la música es un compañero más, te alegra el día, nunca es tarde ni temprano para empezar a cantar y mucho menos para conquistar los sueños”.
Fuente Noticias ULP